Kingmaker: Chelestra, Tierra de Leyendas

Epílogo Volúmen 2
Segundo aniversario

Capítulo VII

Los Lores de Chelestra regresaron a Astarrota con el cuerpo sin vida de Lord Ragnir, días después, el Alto Sacerdote Tylar ofició un funeral en su honor así como del resto de víctimas del ataque, Lord Ragnir fue enterrado en las catacumbas bajo el parque de los héroes donde sus restos descansan desde entonces.

La destrucción que provocó Cicarrota irónicamente tuvo un beneficio, en uno de los edificios destruidos se encontró pruebas de una secta de Gyronna, esto sirvió a los gobernantes para rastrear y acabar con dicha secta, desgraciadamente, la sacerdotisa que las dirigía, se escabulló, no fue esta vez, cuando los Lores pusieron fin a sus ponzoñosos planes.

Poco a poco la ciudad se recuperó, dicen que el tiempo lo cura todo, y la normalidad fue volviendo a la capital, y los Lores de Chelestra pronto se vieron ocupados con problemas relativos al gobierno de sus tierras y las gentes que las habitan. Y así transcurrió, prácticamente otro año.

Fue durante ese año que ocurrieron dos acontecimientos de relativa importancia. En Vado de Tatzl se levantó El Tatzlwyrm Soñador, la posada de mayor renombre de Chelestra, una preciosa obra de arte y arquitectura que aún hoy es admirada y visitada por gente de tierras distantes. Pero también fue en ese año cuando se empezó a oír hablar de los Herederos del Lord Astado, un grupo de bandidos al que lideraban dos antiguos y huidos lugartenientes del Lord Astado, que buscaban venganza sobre los gobernantes y reclamaban para si el gobierno de Chelestra. Poco se conocía entonces del daño que estos criminales le harían a nuestra nación y sus gobernantes.

View
Volúmen 2.6
La cicatriz de Astarrota y el Día de las Pérdidas

Capítulo VI

Dicen que el carácter de un pueblo se forja en los momentos de adversidad, si es así, entonces los ciudadanos de Astarrora recibieron el primer golpe de dicha fragua, en la mañana del 19 de Abadius del 4717, conocido hoy día como El Día de las Pérdidas.

Ese aciago día, un gigantesco oso lechuza, con un salvajismo inusitado arremetió contra la ciudad, arrasando edificios y personas a su paso, en apenas unos minutos, el caos y el horror se habían extendido por la capital de Chelestra y el paso de la bestia dejó una especie de corte profundo en la estructura de la ciudad, quizás por eso, pasado el tiempo, el oso lechuza empezó a ser conocido como la Cicatriz de Astarrota o simplemente Cicarrota. Tras destruir varios edificios y masacrar a alguno astarroteños, la bestia continuó su camino perdiéndose en el bosque.

Horas después los Lores de Chelestra llegaron a la aterrorizada ciudad. Mientras averiguaban que había ocurrido, ayudaron en las tareas de rescate, apagando fuegos y atendiendo a los heridos. Cuando la situación se había estabilizado, los Lores de Chelestra partieron en la búsqueda de la bestia, su rastro de destrucción no fue muy complicado de seguir para un avezado explorador como Lord Harren, tras cruzar el río Gudrin dieron con el cubil de la bestia y se adentraron en ella.

A veces da la impresión que los siervos del infortunio tienden a invocarse unos a otros, pues en la cueva no solo habitaba Cicarrota, arañas, plagas e incluso plantas animadas habían hecho de aquel lugar su guarida. Tras acabar con estas criaturas, el violento oso lechuza, se abalanzó sobre ellos, con sus garras afiladas y su pico listo para desgarrar carne.

Cuando se narran las peleas o las batallas, da la sensación que duran minutos u horas, pues muchas veces es lo que se tarda en leerlas, pero en la realidad, la vida o la muerte en el combate se deciden en apenas segundos, y fue así como ocurrió la muerte de Lord Ragnir, Maestro de espías de Chelestra, en un parpadeo. La gigantesca bestia le descuartizó entre sus garras, acabando con su vida y dejando conmocionados al resto de lores. Y podría haber sido el fin de Chelestra, pero la impresión dio pasó a la rabia y al dolor y los Lores se abalanzaron sobre la bestia, la encarnizada lucha que tuvo lugar terminó con la victoria de los Lores y con la muerte del oso lechuza, pero fue sin duda, una victoria amarga.

Con la batalla finalizada, los Lores registraron las cuevas que servían de guarida a Cicarrota, y quiso el azar que, envuelto entre las telas de las arañas encontraran el cuerpo paralizado de un semiorco, futura comida de los arácnidos. Gorgut Esmit, que así se llamaba, fue rescatado por los gobernantes. Meses después sustituiría a el difunto Lord Ragnir como Maestro de Espías de Chelestra.

[…]

View
Volúmen 2.5
Hargulka, la amenza troll

Capítulo V

Durante estos meses, no todas la amenazas provinieron del exterior, en la misma capital de Chelestra, los gobernantes debieron hacer frente a diversos problemas, como la aparición de un hombre lobo, que acabó con la vida de varias personas. Pero su mayor amenaza según se cuenta, fue el infame Grigori, el agitador, un espía y bardo contratado por una figura en las sombras para emponzoñar los espíritus de los astarroteños en contra de sus líderes. Afortunadamente, pronto se encontraron pruebas de sus artimañas, y fue enjuiciado y exiliado de Chelestra para siempre. Algunos historiadores afirman que el poema satírico y algo subido de tono “El segundo Lord Astado1 fue escrito por Grigori en aquella época, sin embargo, el que suscribe, duda mucho que tan entretenidas palabras hayan salido de la cabeza de un conspirador.

Durante el invierno del 4717, y cercano ya el segundo aniversario de la fundación de Chelestra, hubo una escala en las actividades de una banda de trolls, que durante el año anterior habían realizado incursiones por el sur del Cinturón Verde. Mercaderes asaltados, viajeros muertos, ganado devorado, todo esto comenzó a llamar la atención de los Lores de Restov, que preocupados instaron a los gobernantes de Chelestra a actuar.

Así los Lores de Chelestra, junto con la ayuda de la enana, Bryara Corafierro que sospechaba que la banda de trolls se había instalado en una antigua fortaleza enana perteneciente a su familia, rastrearon la localización de los trolls y armados con fuego y espada, asaltaron la guarida de tan inmundas bestias. Con la muerte de Hargulka, su violento líder, la fortaleza pasó a pertenecer a los Lores de Chelestra, que se la cedieron a Bryara Corafierro, la fortaleza se convertiría, con el pasar de los años, en una población escavada en la roca y todo un clan enano florecería de nuevo entre sus muros, la Fortaleza Corafierro ha sido un bastión protector de Chelestra durante muchos años.

Pero cuando volvían triunfantes a Astarrota, los gobernantes de Chelestra descubrieron que un terrible suceso había ocurrido en su amada ciudad.

1 Poemas y Cantares de Chelestra, en la sección de Música y Poesía de la Biblioteca Aurean de Astarrota.

View
Volúmen 2.4
Los hombres lagarto de Chelestra

Capítulo IV

Las semanas transcurrían y Chelestra aumentaba lentamente sus fronteras, y no solo lo haría anexionando tierras. En algún momento de aquel año, un niño astarroteño se perdió en los pantanos al sur de la ciudad, los gobernantes, para los que cada vida de sus súbditos cuenta, iniciaron una búsqueda para localizar al pequeño, encontraron su rastro en un poblado de hombre lagarto. Un poblado que se encontraba bajo el influjo de un antiguo fuego fatuo, llamado el Espíritu de Stisshak. El fuego fatuo había engañado a su líder haciéndole creer que era el espíritu de una antepasado rey-guerrero, y le aconsejaba y guiaba según sus intereses.

Los fuegos fatuos se alimenta de miedo y la desesperación, seguramente habría hecho torturar al pequeño con este fin. La actuación de los gobernantes salvó al niño y termino con el reinado del fuego fatuo y sus seguidores, incluso fueron ayudados por una pequeña rebelión de hombres lagarto, probablemente hartos del errático comportamiento de su líder. La tribu, rebautizada como tribu Naryass, en honor al Duque Narayann, entró al cabo de un tiempo a formar parte de Chelestra, convirtiéndose en una fuente de recursos del pantano y con el tiempo en un bastión de defensa de la región sur de la nación. El Duque Narayann gobernaba el poblado a través del Virrey Huskar, dicho sistema se ha mantenido desde entonces, siendo la regencia un puesto normalmente vitalicio, ganado con lealtad hacia el gobierno de Chelestra.

View
Volúmen 2.3
Marca de Narl, territorio fey

Capítulo III

Durante su exploración del bosque y sus alrededores, se cuenta que lidiaron con una disputa, en la que estaba involucrados Melianse, la nixie del Vergel de las Hadas y un grupo de leñadores. Fue también en esa época cuando Vieja Decrépita, la bruja del pantano conoció a los gobernantes, nada que ver entonces con la figura que luego pasaría a la historia de Chelestra.

En el sur del bosque otros peligros acechaban y esperaban a los Lores de Chelestra, hay registros y evidencias que apuntas a que lucharon contra un Hodag, se las vieron con un zarciculoso cerca de la hondonada embarrada y parece ser que el poema “El Falso Llanto del Leucrón1 narra hechos ocurridos en esa época. También se habla en algunos documentos que un draco forestal rondaba las tierras del sur del cinturón verde en aquellos tiempos. En sus exploraciones, los Lores descubrieron una fortaleza abandonada, hoy conocida como La Fortaleza Maldita tras los terribles acontecimientos que allí sucedieron. Su primer encuentro con la fortaleza tampoco fue agradable por lo que se cuenta, hicieron frente a algunos de los fey más peligrosos, un rapidazo2, un acechador sombrío2 y una peligrosa y mortal Baobhan2.

1 Poemas y Cantares de Chelestra, en la sección de Música y Poesía de la Biblioteca Aurean de Astarrota.

2 Puede encontrar más información sobre estos seres en el Bestiario Faérico Harwynsson, en la sección de Criaturas de la Biblioteca Aurean de Astarrota.

View
Volúmen 2.2
La expedición Narthtropple

Capítulo II

La exploración de los gobernantes les llevó también a acabar con la amenaza del Viejo Mandíbula Quebrada, un anciano dragón tortuga que amenazaba a los pescadores del Lago de Vela. Y fue en el propio lago, en La Torre que se yergue en el islote del centro, donde los gobernantes se enfrentaron a los restos de mal impío y atávico, unos fuegos fatuos habían sido atraídos al lugar, los Lores de Chelestra acabaron con todos.

También exploraron las tierras del Oeste y allí también se encontraron con problemas y vicisitudes. Y conocieron a nuevas gentes, entre ellos, el más conocido es el Archivista Narthropple, fue en ese momento cuando su destino se ligó con el de Chelestra hasta el final de sus días. Cuenta la historia que cuando los gobernantes de Chelestra se acercaban al bosque al oeste de Astarrota, pudieron distinguir unos gritos que llegaban desde la orilla del río Mofeta, dirigiéndose hacia allí se encontraron con una curiosa escena. Una carreta bastante cargada de objetos y tirada por ponis estaba siendo arrastrada poco a poco hacia la parte profunda del río y un grupo de nerviosos gnomos intentaban tirar de ella hacia la orilla, mientras un gnomo con la cara llena de moratones les gritaba órdenes desesperado, además había una enana sentada en una piedra con un gesto de tristeza y dolor en su rostro. Aquerón y a sus compañeros fueron en auxilio de los gnomos y gracias a la fuerza y destreza con los animales de Lord Harren, pudieron poner a salvo tanto a las bestias de tiro como a la carreta y su carga. Los gnomos en una explosión de júbilo rodearon a los gobernantes entre gritos de agradecimiento y alabanzas.

El gnomo al cargo, con aspecto de haber sido vapuleado, se presentó como Jubilost Narthorthople, explorador, cartógrafo y aventurero procedente de Varisia, él y su grupo se dedicaban a la exploración de la región y en aquel momento junto con la enana Bryara Corafierro, estaban buscando una antiguo alcázar enano perteneciente al clan Corafierro. Desgraciadamente, un grupo de bandidos les había asaltado momentos antes y aunque les lograron hacer huir, en el proceso, Jubilost fue golpeado y los ponis se desbocaron y se introdujeron en el río pasando por encima de la enana, rompiéndole la pierna, una vez en el río la fuerte corriente evito que pudieran salir. Y en esas se encontraban cuando los héroes de Chelestra hicieron su aparición. Tras ayudar a recuperarse a los gnomos y dar la debidas curaciones, los gobernantes invitaron al grupo a dirigirse a Astarrota, donde podrían descansar y coger fuerzas. Mientras los exploradores gnomos y su carreta ponían dirección hacia la capital, los gobernantes de Chelestra siguieron rumbo al Oeste, entrando en el bosque de Marca de Narl.

View
Volúmen 2.1
Chelestra se expande

HISTORIA DE CHELESTRA volumen II por el cronista Aquerón Pendrod, Lord Canciller de Chelestra.

Capítulo I

Con la llegada del primer aniversario de la fundación de Astarrota y el nacimiento de Chelestra, los gobernantes decidieron que era hora de explorar las tierras meridionales del Cinturón Verde, así como las que se encontraban tanto al Este como al Oeste de la ciudad. Además nuevos rumores de amenazas llegaban a la capital. Al Este, los viajeros hablaban de la existencia de un enorme lobo invernal, al que habían bautizado como Aullido del Viento del Norte.

Este sobrenatural monstruo estaba al mando de una manada de lobos, que atacaban a viajeros, cazadores e incluso alguna granja de las más alejadas a la capital. Los gobernantes de dirigieron al Este y tras varios días de caza, una oscura noche, se enfrentaron a la manada, pero aunque acabaron con casi todos los lobos y rompieron la manada, Aullido pudo escapar, no sería la última vez que supiesen de él.

Durante el año que siguió, muchos fueron los problemas que los recién gobernantes de Chelestra tuvieron que solucionar mientras exploraban las tierras del sur y expandían poco a poco las fronteras de su baronía. Hacia el Este, se encontraron un viejo túmulo solitario, dentro el mal y la muerte había resistido el paso del tiempo, y los restos de un antiguo líder se alzaron, sin duda el horror atenazó sus corazones ante tal monstruosidad antinatural, pero, la presencia del Barón, paladín de Iomedae permitió a los héroes acabar con los horrores de esa tumba y salir vivos de tal lugar. Entre los tesoros que encontraron, se hizo famosa una espada quebrada, arma que a pesar su tosco y desvencijado aspecto contenía magia poderosa y se rumorea que era especialmente mortal para los fey, sin embargo, no se sabe con seguridad ya que la espada se perdió meses después en las profundas y oscuras aguas del río Gudrin, según cuentan algunas historias, el río la arrastro hasta el lago Paso de Plata y dejándola medio enterrada en el fondo fangoso, protegida por un enorme y mutilado kraken, esperando que algún afortunado aventurero la encuentre.

View
Epílogo Volúmen 1
Astarrota, Capital de Chelestra

Capítulo V

Con esta parte de la región civilizada, los Señores de la Espada creyeron oportuno establecer un asentamiento en la región, enviaron, materiales de construcción, víveres y colonos bajo el mando de los héroes con este fin. Al poco tiempo, el 2 de Desnus del 4715, sobre las ruinas de la fortaleza del Lord Astado se fundaba la ciudad de Astarrota, capital de la incipiente baronía de Chelestra, y Lord Aquerón Phandros fue nombrado Barón de Chelestra, que junto a su consejo de iguales gobernarían los destinos de estas tierras.

Durante el siguiente año, el asentamiento creció y los nuevos gobernantes expandieron poco a poco sus fronteras, trayendo paz, riqueza y estabilidad a estas tierras. Mucho nuevos colonos, artesanos, cazadores, mercaderes y diversas familias se asentaron en Astarrota y está creció hasta convertirse en una pequeña villa. Los héroes del Cinturón Verde se rodearon de personas de confianza para ayudarles a gobernar la joven baronía, Oleg y Svetlana Leventon fueron nombrados tesorero y canciller respectivamente, también entraron a formar parte del gobierno Kesten Garess y tras el correspondiente juicio y absolución, Akiros Ismort.

Durante ese verano, hubo un pequeño resurgir de bandidos en la zona pero desorganizados y con la derrota del Lord Astado aún reciente, su recorrido no fue muy largo, pero sirvió a los gobernantes como demostración de fuerza y ahí supieron que la pareja que escapó de la caída del Lord Astado aún seguirían dando problemas. También en verano se descubrieron las primeras señales de la antigua civilización Iobaria que pobló estas tierras miles de años atrás. El otoño trajo problemas más mundanos, no es labor de este que escribe dar cabida a cotilleos de la corte, sin embargo, lo ocurrido afectó al gobierno de Chelestra, algún tipo de escándalo social tuvo lugar y meses después esto llevó a la renuncia de Svetlana de la cancillería de Chelestra, Lord Jhod Kavken fue nombrado en su lugar. Fue durante esta época también que Dalouc Armarecia, un enano herrero forjó un arma de calidad insuperable, una espada de tan fina y preciosa manufactura que su fama aún perdura hasta nuestros días.

Con la llegada del primer aniversario de la fundación de la baronía, nuevas amenazas se cernieron sobre Chelestra, los rumores de la existencia de un clan de salvajes trolls llegaron a la ciudad, y los ojos de los gobernantes se giraron hacia el inexplorado sur de la región.

FIN DEL VOLUMEN I

View
Volúmen 1.4
La caída del Lord Astado

Capítulo IV

Durante todo este tiempo, los aventureros no dejaban de tener la vista fija en el sur, en la fortaleza del Lord Astado, sintiendo cada vez más cerca el momento de enfrentarse al líder bandido y su banda de ladrones y asesinos.

El regreso de Harren, acompañado de su esposa Alavna, con la que su familia le había obligado a casarse coincidió en el tiempo con un encargo por parte de los Señores de la Espada de Restov, los crímenes del Lord Astado habían llegado a su punto álgido, era necesario ponerle fin a sus fechorías. Preparados tras semanas de de exploración, el grupo se dirigió hacia el sur, la caída del Lord bandido y sus seguidores era inminente.

La fortaleza de los bandidos se encontraba en una elevación a la orilla del lago Vela, en medio de las marcas de Narn, protegida por una empalizada. No relataré aquí los pormenores de la batalla que aconteció, ni como el grupo de aventureros engañó a los vigilantes mediante una treta para colarse dentro del fuerte y poder golpear desde dentro. La lucha no duró mucho, cogidos por sorpresa, los bandidos se vieron superados, además en el fragor de la batalla, Akiros Ismort, antiguo paladín de Erastil, caído en desgracia y que vivía con los bandidos, traicionó a sus antiguos aliados para luchar al lado de los exploradores de Restov, prefiriendo someterse al juicio de estos héroes a vivir ni un segundo mas bajo la sombra del mal que anidaba en esa fortaleza. Con la muerte del Lord Astado y de sus seguidores, la paz por fin había llegado a esas parte de la región, los héroes habían acabado con las amenazas de la zona y habían forjado alianzas, asegurando el norte del Cinturón Verde. Desafortunado fue que un par de lugartenientes del perturbado líder bandido escapasen, no sería la última vez que se sabría de ellos, con su fuga, la semilla del nacimiento de los Herederos del Lord Astado había sido plantada, y en el futuro, su daño sería aún mayor que el provocado por su antiguo líder.

View
Volúmen 1.3
Explorando territorio hostil

Capítulo III

Durante los días siguientes, el grupo se aposentó en el puesto, con unos agradecidos Oleg y Svetlana para ayudarles, fue durante ese tiempo que Arkenash, un alquimista ambulante se unió al grupo de forma permanente, también llegó Kesten Garess, un noble menor de Brevoy, al mando de unos pocos hombres de armas, Garess había sido enviado por los Señores de Restov para ayudar a los aventureros a proteger el puesto y montar un asentamiento apropiado. Otro viajero llamado Jhod Kavken, solicitó la ayuda de los aventureros para limpiar un antiguo lugar de culto a Erastil, que se ubicaba en el bosque de las Marcas de Narl.

Mientras planeaban la mejor manera de enfrentarse al líder bandido y sus huestes, Aquerón, Narayann y Tylar se ocuparon de otros asuntos, mientras exploraban los alrededores del puesto de Oleg, Harren sin embargo, había tenido que regresar a Ulfen, por asuntos familiares.

En sus salidas, los jóvenes exploradores conocieron al dragón faérico Percival, y a su vivaracha compañera grig, Tyg-Titter-Tut, al huraño Bokken, fabricante de pociones, y también hicieron frente a diversas amenazas, como una pareja de peligrosos Tatlzwyrm, un enorme y viejo jabalí apodado Destripacolmillo por los numerosos cazadores que habían intentado cazarle y solo habían conseguido heridas graves en sus cuerpos, ayudaron a Jhod Kavken a recuperar un antiguo templo de Erastil, hogar de un antiguo druida maldecido en forma de violento grizzli. También supieron de una soterrada guerra entre una tribu de kobolds, los Escamahollín, gobernados por un cruel chamán kobold de color púrpura y otra de sangrientos canijos bajo el mando del despiadado Grabbles. Tras derrotar a Tartuk, el chamán kobold y acabar con sus violentos y suicidas planes, los exploradores firmaron un tratado de paz con los kobolds, y a pesar del pasado violento y caótico de estas criaturas, lograron, con el tiempo, civilizarlos, Minas Escamahollín ha sido durante años una fuente de riqueza y diversidad para Chelestra. Los canijos no tuvieron tanta suerte y su guarida, una pequeña red de túneles bajo un enorme y viejo sicomoro fue destruida.

View

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.