Kingmaker: Chelestra, Tierra de Leyendas

Volúmen 2.6

La cicatriz de Astarrota y el Día de las Pérdidas

Capítulo VI

Dicen que el carácter de un pueblo se forja en los momentos de adversidad, si es así, entonces los ciudadanos de Astarrora recibieron el primer golpe de dicha fragua, en la mañana del 19 de Abadius del 4717, conocido hoy día como El Día de las Pérdidas.

Ese aciago día, un gigantesco oso lechuza, con un salvajismo inusitado arremetió contra la ciudad, arrasando edificios y personas a su paso, en apenas unos minutos, el caos y el horror se habían extendido por la capital de Chelestra y el paso de la bestia dejó una especie de corte profundo en la estructura de la ciudad, quizás por eso, pasado el tiempo, el oso lechuza empezó a ser conocido como la Cicatriz de Astarrota o simplemente Cicarrota. Tras destruir varios edificios y masacrar a alguno astarroteños, la bestia continuó su camino perdiéndose en el bosque.

Horas después los Lores de Chelestra llegaron a la aterrorizada ciudad. Mientras averiguaban que había ocurrido, ayudaron en las tareas de rescate, apagando fuegos y atendiendo a los heridos. Cuando la situación se había estabilizado, los Lores de Chelestra partieron en la búsqueda de la bestia, su rastro de destrucción no fue muy complicado de seguir para un avezado explorador como Lord Harren, tras cruzar el río Gudrin dieron con el cubil de la bestia y se adentraron en ella.

A veces da la impresión que los siervos del infortunio tienden a invocarse unos a otros, pues en la cueva no solo habitaba Cicarrota, arañas, plagas e incluso plantas animadas habían hecho de aquel lugar su guarida. Tras acabar con estas criaturas, el violento oso lechuza, se abalanzó sobre ellos, con sus garras afiladas y su pico listo para desgarrar carne.

Cuando se narran las peleas o las batallas, da la sensación que duran minutos u horas, pues muchas veces es lo que se tarda en leerlas, pero en la realidad, la vida o la muerte en el combate se deciden en apenas segundos, y fue así como ocurrió la muerte de Lord Ragnir, Maestro de espías de Chelestra, en un parpadeo. La gigantesca bestia le descuartizó entre sus garras, acabando con su vida y dejando conmocionados al resto de lores. Y podría haber sido el fin de Chelestra, pero la impresión dio pasó a la rabia y al dolor y los Lores se abalanzaron sobre la bestia, la encarnizada lucha que tuvo lugar terminó con la victoria de los Lores y con la muerte del oso lechuza, pero fue sin duda, una victoria amarga.

Con la batalla finalizada, los Lores registraron las cuevas que servían de guarida a Cicarrota, y quiso el azar que, envuelto entre las telas de las arañas encontraran el cuerpo paralizado de un semiorco, futura comida de los arácnidos. Gorgut Esmit, que así se llamaba, fue rescatado por los gobernantes. Meses después sustituiría a el difunto Lord Ragnir como Maestro de Espías de Chelestra.

[…]

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UlvienMoonshine

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